Sabes que tienes mil cosas por hacer y a la vez sabes que no tienes suficiente energía ni siquiera para empezar la más fácil de tus tareas pendientes. Pospones el ponerte manos a la obra porque ese día no tienes ganas de hacer nada. Te acuestas en el sofá intentando distraer tu mente de las cosas pendientes que tienes que solucionar. Pero la distracción funciona solo un rato y al cabo de un tiempo estás cansada de no hacer nada y molesta por no tener la suficiente motivación por empezar a hacer algo. Pospones el entrar en acción esperando a ese día en que estarás 100% recargada. Pero ese día tarda tanto en llegar y te da la impresión que todos tus asuntos pendientes están formando una gran bola de nieve que te aplastará por sorpresa mientras duermes en cualquier momento.

via 3 Estrategias Para No Quedarte Estancada — Educación y Coaching

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