He encontrado navegando por mis propias redes este articulo que Angeles Gonzalez-Sinde escribía reflexionando sobre su hija que en aquel momento tenía 16 años hace ahora un año.

Ahora con mi propia adolescente de 15 lo leo con otros ojos!!

Nos muestra sus reflexiones sobre un libro del escritor Michele Serra “Los Cansados” (que intentaré después buscar y leer). El autor examina su propia manera de ser padre y cómo se va quedando perplejo al ver a su hijo permanentemente tumbado en un sofá.

Entonces etiqueta a una generación de padres y madres como “postpadres y postmadres“: “seres incapaces de pronunciar ciertos noes y ciertos sies que sean atronadores, profundos…” , quizá, sigue reflexionando, exigimos demasiado poco y, las expectativas que tenemos (que recojan, que limpien o se duchen..) es de una mediocridad moral que, con razón no nos entienden.

Para la autora de este articulo es reconfortante ver cómo otros padres sienten también preocupación ante la indiferencia de sus hijos ante cosas que, para nosotros como padres son importantes. Valora que ello es consecuencia de que hemos dejado de creer en la autoridad, nos cuesta ser tajantes… y además “nos echamos la culpa” de si nuestro hijo o hija no nos obedece.

Hemos abdicado en ejercer la autoridad, no somos tajantes en el rol de guías que, “es lo que viene a ser un progenitor, uno que te orienta, que te guía con el fin de cuidarte” (yo añado “de ayudarte a convertirte en lo mejor de ti mismo”), hemos dejado de ser sólidos para convertirnos en algo elástico.

Hay tres verbos que se plantean para discernir entre ellos. Yo los apunto y los intentaré tener en cuenta:

QUERER, DEBER, PODER

10291115_10203109913381044_643094290766517436_n8768352

Anuncios