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Con este nombre no aparece en los tratados de Pediatría. En el Código Internacional
de Enfermedades (CIE-MC-10) podría incluirse en el apartado Z76.5, pero no se
especifica una forma pediátrica. Muchos pediatras desconocen su existencia, pero
TODAS las madres han tenido alguna experiencia más o menos compleja con
sus hijos. A veces aceptado con una media sonrisa, siempre resulta necesario un
buen diagnóstico diferencial, de manera que hay que tomárselo en serio. Por eso lo
describimos aquí, aceptando de antemano cualquier comentario, crítica o adición
complementaria.

Definición. Síndrome común en la edad infantil caracterizado par la manifestación
de malestares, molestias, inapetencia e hipoactividad, sin causa aparente y sin
representación patológica, generalmente autolimitado.

Etiología. La cuentitis carece de etiología precisa. El sufijo “itis” no responde a
ninguna manifestación inflamatoria o infecciosa sino a una designación idiomática
ficticia, común en español, para designar un supuesto proceso morboso. Se asocia a la
respuesta ante la exigencia de actividad matutina, especialmente la escolar y responde
a experiencias anteriores de enfermedades o procesos morbosos que han motivado
una prescripción de reposo. Ocasionalmente puede tener relación con la ingesta de
alimentos o, más concretamente, su rechazo.

Patogenia. Su aparición en la edad pediátrica la relaciona con la natural dependencia
que los niños tienen de los adultos. El proceso requiere de algún estímulo físico o
emocional previo. Por ejemplo cambios de temperatura ambiente como mucho frío
o mucho calor, o bien una ideación más o menos fantástica de lo que pueda suceder
en un futuro muy inmediato, que genera rechazo a afrontarla. El proceso tiene un
circuito neurológico de estimulo-respuesta tanto del sistema nervioso de la vida de
relación como del sistema nervioso autónomo. A lo mejor, incluso está mediado por
las neuronas del hipotálamo, que hacen de todo.

Anatomía patológica. Les lesiones anatomopatológicas son imperceptibles, aparte de
que no existe experiencia necrópsica de ningún caso…

Manifestaciones clínicas. La cuentitis ocurre en cualquier edad infantil a partir del
segundo año de vida y se extiende a lo largo de todo el período escolar. Se produce
con más frecuencia a las primeras horas de la mañana, de lunes a viernes durante el
calendario escolar. En cambio, durante los fines de semana se manifiesta más hacia la
hora de irse a dormir.
Síntomas comunes son, en niños previamente sanos, malestar general, dolor
abdominal, cefalea, distermia, prurito palpebral, urgencia urinaria con micción
mínima, sed, tos seca no productiva, odinofagia, dolores articulares o musculares
erráticos y somnolencia real o ficticia. Ocasionalmente pueden producirse vómitos
alimentarios y en casos más serios, crisis de agitación y llanto incoercible.
Ocasionalmente, en familias numerosas puede aparecer simultanea o
consecutivamente en varios miembros.

Datos de la exploración clínica. La exploración clínica por aparatos y sistemas no
suele revelar ninguna anomalía. Las constantes vitales son normales para la edad, las pupilas permaneces isocóricas y normoreactivas y las conjuntivas blancas y limpias.

No hay secreción nasal y la exploración de la lengua y fauces no revela alteraciones.
El cuello es móvil en todas las direcciones, sin rigideces ni signos meníngeos. No se
aprecian adenomegalias.
La auscultación muestra una buena entrada de aire bilateral con murmullo vesicular
conservado en ambos hemitorax y planos. La auscultación cardíaca ofrece un ritmo
normal y ausencia de soplos u otras ruidos anómalos.
El abdomen es blando y depresible, sin organomegalias ni masas palpables y con
ruidos peristálticos normales. Los genitales son de apariencia normal para cada sexo,
sin bultos ni exantemas.
Las extremidades conservan la movilidad activa y pasiva, no hay edema ni
inflamación articular alguna. La piel y faneras no muestran lesiones.
Se mantiene la consciencia, la postura y la estabilidad son normales y los reflejos
osteotendinosos se encuentran presentes y simétricos en las cuatro extremidades.
Tono muscular normal.

Formas clínicas. La cuentitis puede ser aguda y ocasional o bien crónica y
recidivante. Puede responder a cambios estacionales y al comienzo de los períodos
escolares postvacacionales. Las formas relacionadas con la alimentación, están
generalmente caracterizadas por la aparición de dolor abdominal al comienzo o a
mitad de la comida.

Exámenes complementarios. Con esta anamnesis y exploración clínica, en
niños previamente sanos, no se precisa ningún examen complementario. En niños
mayorcitos conviene observar la toma de temperatura durante todo el tiempo que
requiera tomarla, para evitar elevaciones asociadas a frotar el termómetro con la ropa
(¡).

Diagnóstico. El diagnóstico se hace ante la ausencia de otros síntomas o signos
objetivos. La firmeza en el diagnóstico contribuye a su aceptación. En ocasiones se
puede requerir un período breve de observación y reevaluar de nuevo.

Diagnóstico diferencial. El diagnóstico diferencial es complejo. Hay que incluir en
él los períodos prodrómicos de numerosas enfermedades agudas, algunas infecciosas.
También, y lamentablemente en casos recurrentes, se debe descartar la enfermedad
celíaca, la intolerancia a la lactosa, la migraña abdominal y los trastornos de la
conducta. Asimismo debe descartarse la sospecha de acoso escolar (bullying).
También debe distinguirse del síndrome de Munchausen por delegación.

Tratamiento. Generalmente no requiere más tratamiento que el manejo psicosocial
por parte de los padres. El empleo de placebos, salvo en algunos casos muy
específicos, está formalmente desaconsejado. Algunos pocos casos raros pueden ser
subsidiarios de atención psicoterapéutica.

Pronóstico. El pronóstico es bueno en la inmensa mayoría de los casos. Menos de un
0,001% pueden evolucionar a la cronicidad, dependiendo de los padres pusilánimes.

Prevención. La prevención es socioeducativa y debe formar parte de la
desmedicalización necesaria de nuestra sociedad.

Casos.
1. (Andrés C. 6 años)) Presenta la mañana del 7 de enero un cuadro de somnolencia,
malestar generalizado y frío, coincidiendo con un fallo en la calefacción del
domicilio. No otra sintomatología.
Mejoró con la información de que puede llevarse ese nuevo juguete al cole para
enseñárselo a sus amigos.

2. (Lina T. 5 años) Al sentarse a la mesa ante un plato de acelgas y patatas hervidas
dice: “A mi las acelgas me dan alergia”. Existen antecedentes de rinitis alérgica en la
madre. Al preguntarle que desde cuando le dan alergia, afirma: “Ha empezado hoy…”
Evoluciona sin problemas tras una mirada aviesa del padre.

3. (Jordi P. 11 años) Presenta malestar y cansancio. Tiene una temperatura axilar de
38.4ºC después de habérsela tomado él sólo. En ese día tiene que jugar un partido con
los mayores. Nuevos controles de temperatura no muestran elevaciones. Se pacta la
actividad deportiva con el profesor de educación Física.

… y así hasta el infinito.

 

Xavier Allué
Pediatra

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